LAS BUENAS HISTORIAS NUNCA TERMINAN.
el primer día de mi último año.
"No hay mejor forma de guardar los bonitos recuerdos que en el corazón, pues allí no hay límite de almacenamiento". Pero ¿Qué sucede cuando no queremos que aquellos instantes de felicidad vayan al pasado? Podemos dejar a un lado la nostalgia y disfrutar el presente o aferrarnos a este para no dejarlo escapar. Para Melany la última parece la mejor opción, ya que la emociona comenzar nuevas etapas, pero le aterra la idea de abandonar para siempre lo que le rodea ahora.
Hoy es su primer día de clase, se levanta con tiempo de sobra para no llegar tarde, se arregla como de costumbre y al salir le da un beso a su madre que con cariño se despide de ella. Durante el transcurso al colegio piensa en su año anterior, en volver a ver a sus amigas, pero, en definitiva, lo que más vueltas da en su cabeza, es pensar en que es su último año.
Al llegar al colegio, baja del auto, se despide de su padre e ingresa rápidamente, una vez dentro se encuentra con sus compañeras de camino al salón de clase y comienzan a hablar acerca de lo que les deparará este nuevo ciclo.
A lo largo del día comparten con varios docentes, sin nada muy especial, las mismas presentaciones amigables que ya había escuchado en cursos anteriores. Sin embargo, uno de ellos logró captar su atención al hablarles de un tema singular; la universidad. Hace 365 días, resultaba emocionante porque sólo era visto en revistas de orientación vocacional y resultaba algo pronto para pensar en ello, pero ahora era pertinente comenzar a hacer planes.
Sólo basto con pronunciar aquella palabra: UNIVERSIDAD, para que Melany saliese de aquél salón de clase, su atención se había desviado por completo. Dentro de unos meses todo cambiaría, ya no tendría que quejarse por la falta de coordinación en bailes escolares, no se preocuparía por la altura de su uniforme o por como estaban pintadas sus uñas, no se alegraría cuando pequeñas niñas con delantal a cuadros la llamaran profe. Sólo estaría ocupada tratando de acoplarse a su nuevo mundo.
Y así transcurrió el día, sumida en pensamientos. Pero, al llegar a casa y observar una pequeña cartelera en la que había colocado sus más grandes sueños, comprendió que ese lugar al que tanto cariño le había tomado, era sólo un escalafón en el sendero que le conduce a un futuro lleno de metas cumplidas y que el hecho de poder colocar un birrete sobre su cabeza, simboliza la satisfacción de una misión cumplida. Y que al cruzar la puerta para salir de aquel lugar podría dar vuelta atrás para sonreír a la niña pequeña que en el pasado soñó con que algún día pudiese ser meritoria de recibir un diploma de bachiller.

Saludos de New York. <3 Amo tu redacción.
ResponderBorrarSaludos <3 yo amo la tuya
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